ENTRE FE Y ESFUERZO, ALBAÑILES DE CANCÚN CONMEMORAN SU DÍA CON FESTEJOS ANTICIPADOS

ENTRE FE Y ESFUERZO, ALBAÑILES DE CANCÚN CONMEMORAN SU DÍA CON FESTEJOS ANTICIPADOS

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Este 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, los albañiles de Cancún conmemoran su día entre la fe, la tradición y el orgullo de un oficio que ha dado forma a la ciudad. Este año, al coincidir la fecha en domingo, muchos trabajadores adelantaron la celebración al sábado, día de pago, cuando tras la jornada se reunieron en las obras para compartir alimentos, música y un momento de descanso entre compañeros.

Hoy, la conmemoración transcurre de manera más discreta. En parroquias de la ciudad, el día fue recordado durante las misas, mientras que en la glorieta del Albañil, sobre la avenida José López Portillo, autoridades y representantes sindicales colocaron una ofrenda floral y dos cruces adornadas con listones de colores, símbolo de protección y agradecimiento en cada obra.

Más allá de los actos formales, la fecha tiene un significado profundo para quienes, con sus manos, levantan viviendas, hoteles y calles. Son ellos quienes, bajo el sol y entre el polvo, sostienen el crecimiento de Cancún, muchas veces sin reflectores y con pocas condiciones para detenerse a celebrar.

La ciudad que presumen millones de visitantes existe gracias a su trabajo cotidiano. Sin embargo, el único espacio que los representa —una modesta estructura en la intersección de las avenidas José López Portillo y Kabah— permanece en el abandono, lejos de reflejar la importancia de su labor.

En su día, los albañiles celebran como pueden: entre la camaradería, la fe y la satisfacción de ver en pie lo que un día comenzó como terreno vacío. Porque en cada muro, en cada losa, también queda una parte de su historia.

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